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RESPONSABILIDAD BANCARIA.

Jurisprudencia


RESPONSABILIDAD BANCARIA. INDEMNIZACION. DAÑO MORAL.

 

 

  
 

"García Cueva Mariano Ignacio c/ Bank Boston N.A. s/ daños y perjuicios" - CNCIV - SALA M - 05/12/2005

 
   
 

"Ya la misma existencia de la deuda es dudosa y, a la luz de las constancias de autos y la absoluta falta de explicaciones de parte del Banco, puede concluirse que era inexistente. Pero como si ello fuera poco, la información que el Banco brinda calificando de "deudor irrecuperable" al actor data del mes de mayo de 1999, es decir, diez meses después de haber sido cancelada. Es evidente e incuestionable que esa calificación ha sido desacertada, pero no sólo porque al momento de difundirla era inexacta, sino porque siguiendo la propia reglamentación a la cual pretende adherirse la demandada - Comunicación A 2729 del Banco Central -, jamás el actor podría haber sido calificado como irrecuperable porque su "deuda" nunca superó el año de vida, tal como lo requiere esa norma para dicha calificación."

"No se trata, entonces, de que el demandado haya estado obligado a seguir una pauta objetiva para calificar al actor, pues la Comunicación del Banco Central lo habilitaba a efectuar una evaluación de la situación particular, que o, bien no realizó con total despreocupación por la calificación que imputaba a su cliente, o de haberla efectuado lo fue, indudablemente, de manera inadecuada. Porque "castigar" una "deuda" - tal como el propio banco dice al contestar demanda (fs.44 vta., punto 9) - de $0,25 que se "mantuvo" por cinco meses, con la calificación de "deudor irrecuperable" es totalmente absurdo e inadmisible en una entidad bancaria que se precie de un mínimo de seriedad."

"De las consideraciones expuestas, es incuestionable la responsabilidad del Banco al calificar como "deudor irrecuperable" al actor, cuando no existía ningún motivo válido para hacerlo. En cuanto a la indemnización del daño moral, desde ya adelanto que haber sido calificado como "deudor irrecuperable" cuando esto no es cierto, no puede sino causar una lesión al honor de la persona que surge in re ipsa loquitur, es decir, sin necesidad de prueba alguna."

 
   
 

Texto completo

 
   
 

En Buenos Aires, a los 5 días del mes de diciembre del año dos mil cinco, hallándose reunidos los señores jueces de la Sala "M" de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Dres. Miguel Ángel Vilar, Elisa M. Diaz de Vivar y Carlos R. Degiorgis a fin de pronunciarse en los autos "García Cueva Mariano Ignacio c/ Bank Boston N.A. s/ daños y perjuicios el Dr. Degiorgis dijo:

El fallo dictado en la anterior instancia que obra a fs.551/560 es apelado por el actor y por el demandado. El primero, con su memorial agregado a fs.583/585, discute la suma fijada por daño moral, señalando los errores de hecho que, desde su punto de vista, ha cometido el sentenciante. Por su parte, la entidad bancaria expresa agravios a fs.588/590, intentando repeler la responsabilidad que se le ha atribuido y, subsidiariamente, propiciando la reducción de la suma fijada por daño moral.

Conferidos los respectivos traslados, a fs.592/594 y 596/598 obran las contestaciones de cada uno.

Se trata aquí de una acción dirigida a obtener el resarcimiento de los daños invocados por el actor originados en la errónea información brindada por el Bank Boston N.A, que calificó a su cliente como deudor "irrecuperable", ante el banco de datos de Organización Veraz S.A..

En primera instancia el Juez consideró responsable al Banco por la difusión de esa información, decisión que cuestiona ahora el imputado sosteniendo que existía, en efecto, una deuda del actor que, aunque nimia, llevó a su calificación como deudor irrecuperable porque según la comunicación A 2729 del BCRA los parámetros de clasificación de deudores son objetivos de acuerdo al tiempo de vigencia de la mora. Es decir, esgrime que la normativa del Banco Central no distingue deudas pequeñas o abultadas, y como aquéllos que registren atrasos superiores al año serán pasibles de ser calificados como irrecuperables, el banco calificó de tal forma al actor siguiendo estrictamente la normativa de la cual no () puede apartarse.

Nada más alejado de la realidad que todo lo expuesto por el demandado en su expresión de agravios. En primer lugar, la deuda imputada al actor podría perfectamente calificarse de inexistente porque realmente no se sabe cuál ha sido su origen. Según surge de la documentación acompañada por el propio Banco al contestar demanda, el saldo de la tarjeta Visa cuyo titular era el aquí actor registró en enero de 1998 un saldo de $60,94 cuyo vencimiento de pago era el día 6 de ese mes y año (fs.202)). El mes siguiente, el resumen de la tarjeta registra el pago realizado el 06-01-98 (es decir, en tiempo) por $60,94.- (fs.203). No obstante lo cual, inexplicablemente, se agrega un punitorio por pago mínimo anterior de 0,18, más un cargo por IVA, que totalizan $0,22. Es esta diferencia de $0,22, cuyo origen no se entiende, la que genera la deuda a cargo del actor que luego fue incrementándose mes a mes hasta llegar a $0,25, quedando totalmente saldada la cuenta con el pago realizado en julio de 1998 (fs.208).

Como puede observarse, ya la misma existencia de la deuda es dudosa y, a la luz de las constancias de autos y la absoluta falta de explicaciones de parte del Banco, puede concluirse que era inexistente. Pero como si ello fuera poco, la información que el Banco brinda calificando de "deudor irrecuperable" al actor data del mes de mayo de 1999, es decir, diez meses después de haber sido cancelada. Es evidente e incuestionable que esa calificación ha sido desacertada, pero no sólo porque al momento de difundirla era inexacta, sino porque siguiendo la propia reglamentación a la cual pretende adherirse la demandada - Comunicación A 2729 del Banco Central -, jamás el actor podría haber sido calificado como irrecuperable porque su "deuda" nunca superó el año de vida, tal como lo requiere esa norma para dicha calificación.

Pero además, es totalmente falaz el argumento de la entidad bancaria en tanto sostiene que según esa comunicación del Banco Central los parámetros de calificación de deudores son meramente objetivos, sujetos al tiempo de duración de la mora, sin posibilidad para la entidad bancaria para calificar de otro modo. Sin perjuicio de señalar que este planteo no fue efectuado en la anterior instancia, lo cual vedaría su tratamiento por imperio del art.277 del Código Procesal, de todas maneras a fin de dar respuesta al agravio es preciso señalar que lo cierto es que con sólo acceder a la página de Internet del Banco Central de la República Argentina (www.bcra.gov.ar) y buscar la Comunicación A 2729 puede leerse claramente que el primer punto de la primer sección establece como criterio general que "los clientes de la entidad (...) deberán ser clasificados desde el punto de vista de la calidad de los obligados en orden al cumplimiento de sus compromisos y/o las posibilidades que a este efecto se les asigne sobre la base de una evaluación de su situación particular".

No se trata, entonces, de que el demandado haya estado obligado a seguir una pauta objetiva para calificar al actor, pues la Comunicación del Banco Central lo habilitaba a efectuar una evaluación de la situación particular, que o, bien no realizó con total despreocupación por la calificación que imputaba a su cliente, o de haberla efectuado lo fue, indudablemente, de manera inadecuada. Porque "castigar" una "deuda" - tal como el propio banco dice al contestar demanda (fs.44 vta., punto 9) - de $0,25 que se "mantuvo" por cinco meses, con la calificación de "deudor irrecuperable" es totalmente absurdo e inadmisible en una entidad bancaria que se precie de un mínimo de seriedad.

En definitiva, no sólo el Bank Boston calificó erróneamente al actor como "deudor irrecuperable" cuando se desconoce el origen de la supuesta deuda, que tampoco se ha explicado, sino que se escuda en que debía seguir para la calificación parámetros objetivos, cuando no era así pues la Comunicación del B.C.R.A. claramente establece que debe realizarse "en orden al cumplimiento de sus compromisos y/o las posibilidades que a este efecto se les asigne sobre la base de una evaluación de su situación particular". Pero aún si no existiera tal disposición, tampoco los parámetros objetivos han sido aplicados correctamente, porque la calificación de "irrecuperable" es para aquellos "clientes insolventes, en gestión judicial o en quiebra con nula o escasa posibilidad de recuperación de su crédito, o con atrasos superiores al año" (conf. punto 7.2.5 de la Comunicación A 2729), y la supuesta deuda del actor no superó ese lapso. Esto, sin dejar de señalar que dadas las múltiples inversiones que el actor tenía en el mismo Banco, una de las cuales alcanzaba en ese mismo año 1998 los U$S19.296 (fs.441), mal podría haberse pensado que había escasas posibilidades de recuperar un crédito de tan solo $0,25.//-

Como puede colegirse de las consideraciones expuestas, es incuestionable la responsabilidad del Banco al calificar como "deudor irrecuperable" al actor, cuando no existía ningún motivo válido para hacerlo.

En cuanto a la indemnización del daño moral, desde ya adelanto que haber sido calificado como "deudor irrecuperable" cuando esto no es cierto, no puede sino causar una lesión al honor de la persona que surge in re ipsa loquitur, es decir, sin necesidad de prueba alguna.

Precisamente, porque lo que se trata de evaluar es la afección al honor, la herida espiritual que ello provoca, la suma a otorgar no debe restringirse por el monto de la deuda imputada a la víctima. Por el contrario, cuanto menor asidero tenga esa calificación de "deudor irrecuperable", ya sea por inexistente la deuda o por ser nimia, mayor indignación causará en quien ha sufrido esa desafortunada calificación.

Por lo expuesto anteriormente, y valorando la incidencia espiritual que tiene una calificación como la aquí cuestionada, a cuya ilustración colaboran los testimonios de Sylvia E. Derisi y Ricardo M. Koolen (fs.394/396), propicio elevar la suma indemnizatoria del daño moral a la cantidad de $12.000.//-

Mi moción es, entonces, por confirmar en lo principal que decide la sentencia de anterior grado, modificándola sólo en forma parcial en cuanto a la suma por daño moral que se eleva a $12.000. Con costas de alzada a la demandada en su calidad de vencida (art.68 del Código Procesal).

Los Dres. Vilar y Diaz de Vivar adhieren por análogas consideraciones al voto precedente. Con lo que terminó el acto, firmando los señores jueces por ante mi que doy fe.Fdo: Carlos R. Degiorgis, Miguel A. Vilar, Elisa M. Diaz de Vivar Ante mi, María Laura Viani (Secretaria Interina). Lo transcripto es copia fiel de su original que obra en el libro de la Sala. Conste.

///nos Aires, 5 de diciembre del 2.005

Y Visto:

Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedente, el Tribunal Resuelve: Confirmar en lo principal que decide la sentencia de anterior grado, modificándola sólo en forma parcial en cuanto a la suma por daño moral que se eleva a $12.000. Con costas de alzada a la demandada en su calidad de vencida (art.68 del Código Procesal).

Diferir el pronunciamiento sobre los honorarios por los trabajos realizados en esta instancia para su oportunidad.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo: Carlos R. Degiorgis - Miguel A. Vilar - Elisa M. Diaz de Vivar

MARIA LAURA VIANI

 
 

 

 

 

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